De tantas cosas maravillosas que hay en este mundo, una de ellas son las letras de las canciones, estas mismas mutan a lo largo de la vida (tal como tantos libres, un claro ejemplo; El principito). Las canciones tienen el poder de siendo amorfas cambiar de significado, no cambian ni una sola letra en el paso del tiempo, mismo autor, misma melodía, pero diferente significado, o tal vez no significado, si no interpretación (de uno mismo claro). Me impacta muchas veces, pero unos días atrás, cuando escuche el tema “Un vestido y un amor” de Rodolfo Paez, supe encontrarle otra vuelta, mi situación de vida esta planteada de una manera para que esta canción que he escuchado en repetidas ocasiones a lo largo de mi vida hoy yo la lea diferente, tremendamente diferente.
Cuando la lea en cuatro meses o tal vez menos, no será lo mismo que hoy.
Te vi... juntabas margaritas del mantel
Ya sé que te traté bastante mal,
No se si eras un ángel o un rubí
O simplemente te vi.
Te vi, saliste entre la gente a saludar
Los astros se rieron otra vez, la llave de mandala se quebró
O simplemente te vi.
Todo lo que diga está de más,
Las luces siempre encienden en el alma
Y cuando me pierdo en la ciudad, vos ya sabés comprender
Es sólo un rato no más, tendría que llorar o salir a matar.
Te vi, te vi, te vi... yo no buscaba nadie y te vi.
Te vi... fumabas unos chinos en Madrid
Hay cosas que te ayudan a vivir
No hacías otra cosa que escribir
Y yo simplemente te vi.
Me fui... me voy, de vez en cuando a algún lugar
Ya sé, no te hace gracia este país...
Tenías un vestido y un amor...y yo simplemente te vi.
Todo lo que diga esta de mas,
Las luces siempre encienden en el alma
Y cuando me pierdo en la ciudad,
Vos ya sabés comprender... es sólo un rato no más,
Tendría que llorar o salir a matar...
Te vi, te vi, te vi... yo no buscaba nadie y te vi.